Archivo de etiquetas de 'adolescencia'

Venta de alcohol a menores de edad en boliches

underage-drinking1.jpgEn una nota reciente, se denuncia que un boliche de la zona de Pilar permiten la entrada de niños de 12 años y que los adolescentes consuman bebidas con alta graduación alcohólica.

Los dueños de los boliches dicen que los jóvenes ingresan a los locales ya borrachos, consecuencia de las denominadas “previas”, que se dan en las casas o en las calles, donde los adolescentes se juntan a tomar alcohol para, según confiesan, “divertirse, salir alegres, con coraje”.

Sin embargo, según informa la nota, allí se permite el ingreso de jóvenes menores de 18 años de buena posición económica que pagan y, por ende, tienen libre acceso a la barra, donde se les venden indiscriminadamente bebidas con alto contenido etílico. Continuar leyendo ‘Venta de alcohol a menores de edad en boliches’

Cómo ayudar a un adolescente a no correr riesgos

¿Los adolescentes piensan que son inmortales, invulnerables o inmunes a los peligros que los adultos perciben con tanta claridad? ¿O no los reconocen y necesitan que se les recuerde constantemente los riesgos inherentes a actividades como manejar rápido, beber demasiado, tener sexo sin protección o experimentar con drogas?

766230.jpg

“Nada de eso”, afirma Valerie F. Reyna, profesora de Desarrollo Humano y Psicología del Colegio Estatal de Ecología Humana de Nueva York, Estados Unidos. Los hechos indican lo contrario. Estudios científicos han mostrado que los adolescentes son muy conscientes de su vulnerabilidad y que, en realidad, sobrestiman sus riesgos de sufrir los efectos negativos de actividades como beber alcohol en exceso o no cuidarse en las relaciones sexuales.

Ver la nota completa.

En la Argentina, los jóvenes consumen cada vez más alcohol

El 62 por ciento de los consultados en un sondeo dijo que algunas noches toma más de un litro de cerveza.

Ella tiene 16 años, anillos en todos los dedos y las uñas pintadas de violeta. La del pulgar es muy larga, y en el tramo que sobra del dedo tiene una bolita incrustada. Con la bolita hace clink contra el vidrio de una petaca de licor de menta. “Epa”, le dice a una amiga sentada al lado, sobresaltada porque la botellita achatada está mal cerrada y casi se vuelca. Con la tapita ajustada, en un segundo el tesoro va a parar al bolsillo de adentro de la campera. Son las once menos cinco de la noche del miércoles de la semana pasada y las chicas están en el asiento de atrás de un colectivo que calienta el motor en la estación de Lanús.

Puede ver la nota completa haciendo click aquí.