Por Oscar Taffetani
Los medios de comunicación de masas (y particularmente, la televisión) construyen eso que un pensador dio en llamar presente absoluto: no hay otra cosa que eso que se muestra. Y eso que se muestra, aunque visible, es ininteligible. Pero además, establecer relaciones o continuidades, tal como sucedia en una profética novela de Orwell, está prohibido.
Así, podemos ver en la televisión playera un concurso de “colas” adolescentes, por ejemplo, a cuál más sensual o más seductora. Y horas después, la misma pantalla nos alertará sobre un depravado o un violador serial que cuando se retira el sol de la playa (y se empañan las lentes de las cámaras de vigilancia), ataca justamente a las adolescentes. Dos “noticias” distintas. Dos “realidades” distintas.



















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