Algunos dicen que cada vez que sus hijos salen a bailar, ellos no logran dormir. Otros aseguran que no saben cómo decirles que no cuando les piden el coche y otros dicen que se lo prestan (o incluso que le compraron uno) porque confían en ellos. Pero en la práctica saben que es muy posible que sus hijos se comporten de forma imprudente cuando están al volante, alentados por amigos a circular a alta velocidad, con la música alta y sin importar que hayan bebido.
Distintos estudios señalan que cuando los adolescentes conducen acompañados por otros chicos de su edad lo hacen más rápido y dejan menor distancia con el vehículo que los antecede. “El riesgo aumenta con cada pasajero adicional. El auto fue previsto para ser seguro para una determinada cantidad de pasajeros. Esta es una norma que deberían respetar tanto los chicos como las madres que hacen pools en los colegios”.
El caso de los catequistas que murieron tras embestir un volquete al volver de una fiesta impone focalizar sobre la problemática de los jóvenes al volante y trae el recuerdo del accidente de los alumnos del Cardenal Newman que fallecieron hace un mes y medio tras volcar en Panamericana



















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