A continuación presentamos un video documental preparado por la Lic. Lacroze para introducir el concepto de Programas de Asistencia al Empleado (Employee Assistance Programs).
A lo largo de este video se puede comprender la motivación para desarrollar un tal programa, cómo implementarlo y casos de ejemplo.
Un Programa de Asistencia al Empleado,también referido como EAP (Employee Assistance Program), es un sistema de control de la dirección designado para la identificación temprana de empleados cuyos problemas perjudican la performance del trabajo y consecuentemente, son motivados a recibir asistencia para resolver sus problemas.
Tres actividades son esenciales para la resolución de cualquier problema humano.
Asesoramiento adecuado sobre la naturaleza y severidad del problema.
Tratamiento adecuado.
Plan continuo de recuperación.
Se estima que aproximadamente entre el 10% y el 12% de los empleados tienen serios problemas personales, y más de la mitad de ellos están relacionados con el alcohol u otras drogas.
Cuando el problema es alcoholismo u otra adicción, un empleado que gana USD 18,000 por año, puede costarle a la compañía entre USD 50,000 y USD 75,000 solamente en pérdida de eficiencia para el trabajo durante ese período.
En EE.UU. en 1988 se hizo un estudio nacional de cuántas empresas tienen un PAE (Programa de Asitencia al Empleado), siendo en ese momento que el 71% de empresas lo tenían. Luego se hicieron estudios que no fueron del nivel de una encuesta nacional, pero se vio que ha ido creciendo esa cifra.
El costo-beneficio de este programa según un estudio del Departamento de Salud de los EE.UU., por cada dólar que se invierte en el PAE, se ahorra en General Motors 3 dólares y en United Airlines 124 dólares. Es decir, el ahorro va entre 3 y 15 dólares por cada dólar que se invierte en este programa.
Muchas personas tienen una imagen estereotipada de lo que es un alcohólico: creen que es un hombre, de mediana edad, que ha estado bebiendo durante 20 años o más, que está borracho la mayor parte del tiempo, que lo han echado del trabajo, y que bebe bebidas fuertes.
Tal vez la imagen más común es la del borracho que vemos tirado en la calle. Si bien cualquiera de los mencionados puede ser un alcohólico no quiere decir que una persona que no responde a ese patrón no sea alcohólica. Generalmente, el alcohólico es la última persona que se entera que tiene un problema de alcohol.
La negación de la enfermedad está sostenida por una serie de pre-conceptos del alcohólico típico.
Las siguientes son las razones más comunes por las cuales un alcohólico dice que no puede ser alcohólico.
“El 10 por ciento de la población argentina es alcohólica”, indicó sin ocultar su preocupación la licenciada Alejandra Lacroze en la charla “El alcohol en la adolescencia” en el Sanatorio Las Lomas. Los datos por cierto hablan por sí mismos. “De cada tres afectados, uno es mujer. De esta manera, la proporción aumentó al doble en los últimos tiempos”, añadió ante un atento auditorio.
El alcohol alimenta. El alcohol tiene calorías “vacías”, es decir aquellas que no se acompañan de nutrientes esenciales (vitaminas, proteínas, minerales).
El alcohol combate el frío. El alcohol produce una errónea sensación de calor a nivel piel, pero en realidad ayuda a eliminar el calor del cuerpo.
El alcohol es la droga de mayor abuso en el mundo. El alcoholismo es una enfermedad progresiva que puede afectar a cualquiera sin importar su sexo, clase social, educación, e inteligencia.
Su consumo puede resultar adictivo en las dosis no recomendadas y favorecer el desarrollo de hipertensión arterial y su consecuente daño cerebral, daño hepático y diversos tipos de cáncer.
El alcohol tiene un efecto más fuerte en las mujeres porque el organismo de la mujer posee más grasa y menos agua.
Una propuesta simple y efectiva es calcular cuánto se bebe. Para ello conviene anotar, a lo largo de siete días cuantas unidades de alcohol se consumió. “No ponga excusas como ‘esta no es una semana típica’”, advierte.
¿El resultado conveniente? “Es que las mujeres no hayan bebido más de siete unidades por semana y los hombres no más de 14”, señala. En otras palabras, ellos bebieron moderadamente si no superaron los catorce vasos de vino a la semana.
Nelson Castro entrevista a la Lic. Lacroze sobre la campaña "El Hambre es un Crimen" a raíz de la solicitada en apoyo a la Fundación "Pelota de Trapo" y Los Chicos del Pueblo.
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